Crónica de una boda no anunciada… en Facebook

boda brindis
Brindando en el Hotel St. Anthony

Eduardo me da el anillo el 5 de junio en la Catedral de Saint Paul, en Londres, y aunque todo el mundo nos pregunta la fecha de la boda hemos tenido tantas cosas en la cabeza que nos es difícil escoger un día ¡o un mes!

Lunes 15 de agosto

Con un poco de presión familiar nos decidimos a organizar algo muy íntimo. Así, el 16 de agosto, mi ahora esposo le comenta a su mamá, mejor conocida como Mane, que la fecha definitiva será el viernes 19; ella le pregunta si ya tenemos la licencia para contraer matrimonio (teniendo 7 hijos sí que sabe bastante de bodas)… ¿Licencia para casarnos? De inmediato investigamos los detalles.

Mientras, yo estoy en The Shops at La Cantera buscando mi vestido de novia, considerando que el evento es íntimo, de día y en el juzgado. En eso me habla mi amiga Ana justo cuando estoy en el probador y aprovecho para platicarle que la boda está encima y que requiero su opinión para mi atuendo, así que nos conectamos por FaceTime para que ella pudiera checar las opciones y juntas, como BFF que somos, escogimos EL vestido.

beso
Así empezó la semana…

Martes 16

Es un día de trabajo normal, pero mi ahora hubby interrumpe su jornada para lanzarnos al City Hall por la licencia y sin mucho preámbulo y con una identificación nos sentamos en uno de los escritorios para hacer el trámite, jurando decir la verdad y nada más que la verdad de que los dos estamos en libertad para casarnos.

“Deja te tomo la foto ahorita que firmes”, me advierte mientras plasmo mi rúbrica. Es su turno y yo le tomo la foto mientras estampaba su firma.

La chica que hace el trámite nos dice que nos puede conseguir un permiso para que un juez nos case en ese mismo momento, pero yo de inmediato comento que no es una urgencia y podemos esperar al viernes.

Al salir del City Hall, Eduardo quiere ir a celebrar el momento en el Esquire, un bar que nos trae buenos recuerdos y que queda a unas cuadras. Ya ambientados vamos después a La Frite, nuestro restaurante favorito, donde aprovechamos para brindar con champaña.

Miércoles 17

Mis papás saben que la boda está encima y que será algo pequeño, así que sólo les aviso que todo va bien, que tenemos licencia para casarnos y que celebraremos en familia cuando estemos en Monterrey. Mientras mi todavía prometido trabaja y busca un juez disponible para el viernes, yo encuentro unos pumps muy cómodos de BCBG para el gran día. Cuando termino mi pendiente, Eduardo me textea para decirme que un juez amigo de la familia acepta oficializar nuestro compromiso. Yes!

Como todo será íntimo me animo a hornear el pastel, así que me voy a Michaels para buscar algunos detalles, luego Eduardo pasa por mi para ir a Walmart a comprar los otros ingredientes. Es hora de cenar y nos lanzamos a un restaurante de Alamo Heights, Max, donde comentamos que comeremos algo ligero pues estamos a unos días de casarnos. La chica que nos atiende grita de la emoción y nos trae 2 copas de champaña como cortesía. ¡Bruto!

Muy apenas puedo dormir esa noche, pero qué importa.

Jueves 18

Eduardo se anima a comprarse un traje nuevo para nuestro gran evento, así que nos lanzamos a buscarlo. Desafortunadamente ninguna opción le queda a la medida y de ahí nos vamos a un lugar donde, tras enterarse que se casaba al siguiente día, le prometen hacerle los arreglos necesarios en unas horas (literal que se tardan poquísimo).

Estamos al borde del colapso porque es la semana previa al inicio de clases de Naty, Bianca y Diego y de cada escuela se requiere la presencia de los padres para ultimar detalles. Eduardo va con el más pequeño de sus hijos a la nueva primaria donde cursará tercer año mientras yo empiezo a hornear los pasteles y aprovecho para actualizar a mis papás y hermanos sobre los pormenores del enlace.

Mi galán acepta la invitación de unos amigos, quienes le organizan la despedida de última hora y cuando regresa yo apenas estoy terminando de limpiar la cocina.

boda sorpresa
Primera foto del “shooting”!

Viernes 19. El gran día

Otra vez casi sin dormir, me levanto con la adrenalina de pensar en todos los pendientes. Eduardo lleva a Naty a la prepa mientras yo preparo el betún.

“Voy a hacer unas vueltas”, me dice Eduardo y me le pego como chicle porque yo quiero buscar las flores para el pastel y el ramo. En el North Star Mall vamos a cada joyería y tras una larga búsqueda encontramos finalmente ¡las argollas! Vemos el reloj y nos lanzamos corriendo a Central Market, donde nos dicen que las flores que yo quería (peonias) no son de esta temporada, así que termino comprando rosas y una maceta de hortensias. Al platicarle a la empleada que quiero hacer un ramo me dice que ella lo puede diseñar en ese momento cobrándome un 45 % del costo de las flores. ¡Trato hecho! Eduardo y yo nos vamos a comer un panini ahí, en el mismo súper, en lo que queda el racimo nupcial.

Es la 1:30 de la tarde. Entre Eduardo, Bianca y yo decoramos el pastel en turnos, para tener tiempo de arreglarnos pues la cita con el juez es a las 4. Yo empiezo a arreglarme a las 2:30 y haciendo milagros con el tiempo a las 3:45 nos lanzamos todos a la County House.

Mane nos espera en la entrada y ya con ella caminamos al juzgado, idéntico a los que vemos en las películas de Hollywood. ¡En 3 minutos el juez ya nos había declarado marido y mujer! ¿Cómo? ¿Ya estamos casados?

De ahí nos vamos a brindar con champaña al hotel St. Anthony, que está hermoso para quienes quieran cenar ahí. Luego recogemos el pastel en la casa y después acudimos a cenar a 1718 Steakhouse, con una envidiable vista a The Alamo. Un hermano con su familia y un amigo de Eduardo completan nuestra mesa de novios.

La “torna” es más íntima todavía, pues en la casa Eduardo toma su guitarra para cantarme “Just the Way You Are” de Billy Joel,  mientras Diego juega con la pelota de futbol y las niñas se suben a dormir. Luego escucho las notas de “Thinking out Loud” de Ed Sheeran y entre ambos nos damos una serenata.

It´s official… we got hitched!

 

 

8 thoughts on “Crónica de una boda no anunciada… en Facebook

  1. Una verdadera anécdota…..parece que hubo muchos nervios, momentos excitantes, mucha coordinación rápida y muchos cerebros juntos para que últimamente se dieran el si en un verdadero momento lleno de amor y armonía. Me imagino que no lo hubieras querido hacer de otra manera porque todo salió a la perfección.
    Felicidades y una gran vida larga de amor, sorpresas, momentos de todos lo que vienen en esta vida, los cuales sabrán superar, gozar y festejar.
    Cheers!

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  2. Prima muchas felicidades y que sea el inicio de una gran historia de amor, en ocaciones lo menos planeado es lo más disfrutado, lo importante es que el amor sea lo que siempre guíe tus pasos. Nuevamente felicidades a ambos.

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